Con relación a los hechos violentos ocurridos en Michoacán, la madrugada del día quince de octubre en las escuelas normales de Tiripetío, Cherán y Arteaga, en los que se golpearon y detuvieron a más de ciento setenta y seis personas, en su mayoría estudiantes jóvenes normalistas, expreso mi más enérgico rechazo al uso de la violencia policíaca en contra de las juventudes y en especial, de las y los jóvenes de estos tres municipios que la padecieron.

 

La violación a nuestros derechos humanos no puede ser una constante en el ejercicio pleno de la libertad de expresión y de la autonomía de las instituciones educativas. Es inaceptable que además de la violencia que se ejerce cotidianamente en la lucha contra el narcotráfico, se sume la ejercida por los grupos policíacos a las órdenes de los gobiernos estatales. Los municipios y entidades federativas son las primeras instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de nuestros derechos fundamentales y garantías individuales. Es tiempo de erradicar la situación de mayor vulnerabilidad en la que se encuentra la población joven de nuestro país por el simple hecho de exigir mejores condiciones de desarrollo personal y profesional.

 

Es totalmente injusto e inmoral que alrededor de cincuenta estudiantes jóvenes de las escuelas normales de Morelia, hayan sido consignados por demandar seguridad social,  estabilidad laboral y que incluso, hayan sido detenidos en un primer momento a menores de edad.

 

Desde esta Cámara de Diputados se hace un llamado a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para que a la brevedad posible, emita un informe detallado sobre el número específico de jóvenes que fueron lesionados y detenidos, sobre su situación legal y en su caso, para que emita las recomendaciones necesarias para atender formalmente la violación de los derechos humanos de las y los jóvenes de Tiripetío, Cherán y Arteaga, Michoacán.