Tabasco cuenta con riquezas humanas y naturales inmensas. Heredero de una cultura milenaria sabia que hasta el día de hoy, perdura e influye en la vida diaria de las y los tabasqueños. La población hablante de una lengua indígena en Tabasco asciende a más de sesenta mil personas, cerca de la mitad de ellas son mujeres.

Como parte de las juventudes de México, tenemos la responsabilidad de conservar ese patrimonio cultural que a pocos parece interesar. Los jóvenes estudiantes debemos exigir el respeto a la diversidad étnica, a la pluralidad de las ideas; tenemos el derecho a vivir en condiciones de igualdad de oportunidades, sin exclusión y sin discriminación.

El gobierno estatal que está por concluir no puso la atención adecuada a su población joven, no fuimos considerados como una prioridad. Una de las muestras es que Tabasco es de las pocas entidades federativas que no cuentan con ninguna ley de protección de los derechos de las juventudes.

Una de las primeras tareas del próximo congreso local será la discusión y aprobación de una ley que garantice nuestros derechos fundamentales y garantías individuales.

La única institución especializada en el tema de jóvenes: el Instituto de la Juventud en Tabasco, concentró todas sus actividades y presupuesto en la promoción del deporte.

Debo decirles que las necesidades de las juventudes van más allá de esos programas limitados que no resuelvan el fondo de nuestra situación actual.

La tarea de todo gobierno es buscar el desarrollo integral de sus jóvenes, cuyas exigencias además de las actividades deportivas, tienen que ver con oportunidades reales de educación básica y universitaria; tienen que ver con la oportunidad de contar con empleos dignos bien pagados; con el derecho de acceder a los servicios de salud para que los jóvenes dejen de morir de enfermedades curables, con el derecho al sano esparcimiento y a un medio ambiente sustentable.

Respecto al clima de violencia por el que atraviesa todo el país: Tabasco no es ajeno: la entidad rebasa la media nacional de muertes violentas; mientras que en todo el país la tasa de homicidios es del 12.3 por ciento, las y los tabasqueños fallecen de manera violenta en razón del 13.6%.

En materia de participación y representación política también andamos mal, de los 17 municipios que tiene Tabasco, ninguno es gobernado por una mujer; incluso de los gobernados por varones, ninguno de ellos es joven.

La Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, que se publicó hace algunos días, reveló que el orgullo de ser mexicano entre la ciudadanía bajó 10% en los últimos cuatro años;  21% consideró que “en algunas circunstancias” un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático.

Además de ser preocupante, me parece que esto es algo que los jóvenes tenemos que evitar, el regreso del autoritarismo y la antidemocracia. Las juventudes tenemos la responsabilidad de cambiar esa idea y lograr que cada vez un porcentaje mayor, nos sintamos orgullosos de ser mexicanos y más aún, de ser mexicanos jóvenes.

Hoy, estamos a tiempo de hacerlo; las juventudes de Tabasco podemos exigir que se atiendan las expectativas de millones de jóvenes que se encuentran en condiciones de desigualdad y discriminación. El nuevo gobierno que está por comenzar en enero del próximo año, tiene la tarea de borrar el prejuicio de que por el simple hecho de ser jóvenes carecemos de conocimiento y experiencia; las juventudes hemos demostrado que tenemos las ideas y la convicción de cambiar realmente el futuro de Tabasco y también de nuestro país.